
¿Cómo te cuento la expectativa puesta en cada encuentro?
La animosidad de esperar a que me desestabilicen, que me pongan
en jaque las dos.
Ella y su ñoñez, esa cualidad que tanto me fascina.
Que haga preguntas sobre las que no estoy seguro.
Que traiga noticias de todo aquello de lo que no me enteraría.
Bendita la persona en quien suene linda la palabra
“esporádicamente”.
Aquella que piense como piquetera precavida cuando escucha que el
amor es como un puente.
Bendito sea quien pueda llevarte del cotidiano urbano de semáforos y
comidas rápidas a un diálogo ameno de corintos y salicornias.
De planetas que se alinean cuando me pregunta si entendí.
¿Sabés lo que es admiración?
Bueno, eso.
Son lindos sus ojos.
También las muecas que hace justo antes de estornudar.
Me gustan sus pestañas.
(Y que deje para mí lo que no come cuando hacemos un lomito).
¡Pero más me gusta que converse!
¡No sabés lo lindo que conversa!

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